Crítica: Dunkerque

dunkerqueSinónimo de éxito tanto en la crítica como por parte de los espectadores. Cuando Christopher Nolan anuncia un nuevo proyecto, el mundo cinematográfico se pone patas arribas. Teasers y trailers a cuenta gotas, anuncio del reparto, trama de la película… Pocos directores son capaces de crear un revuelo de este calibre. Por esta vez, Nolan se aleja de la parafernalia que caracterizaba sus anteriores largometrajes ("Interstellar", "Origen") para meterse de lleno en un un macro-conflicto bélico que ha hecho sangrar las palmas de los medios especializados de los aplausos recibidos. "Dunkerque" viene dispuesta a coronarse como el mayor éxito del verano.

"Dunkerque", situada en los años 40, narra la huida por parte de las tropas británicas y francesas ante los continuos bombardeos procedentes del ejército alemán, el cual imposibilita a la tropa liderada por Harry Styles (hablaremos de esto más adelante, tranquilos) poner un pie en el agua sin que sean bombardeados. El primer acierto de Nolan, director y guionista, es abarcar la cinta desde un punto psicológico y personal en lugar de hacer de "Dunkerque" un largometraje basado en tiros y explosiones que acabe pecando tanto de superficialidad como de heroísmo. Pero no te preocupes, querido consumidor de Paramount Channel: sigue siendo una película en la que destaca su acción glamurosamente llevada a cabo. Pero algo parece haber cambiado en la dirección artística de este director. ¿Dónde está la pomposidad de la que estaban dotadas todas y cada una de las películas de Nolan? Y la fotografía antinaturalista a la que tanto nos tenía acostumbrados, ¿qué ha sido de ella? Todo parece ir sobre ruedas, pero la realidad es muy distinta. Christopher Nolan sigue tratándonos como estúpidos.

Consumir este cine nolaniano dista mucho de adentrarse en una experiencia cinematográfica. Si bien en "Inter$$$tellar" hacía creer a un cierto tipo de espectador que se había graduado en la Universidad de Harvard, había hecho sus prácticas extra-curriculares en Cupertino y había compartido cuarto de baño con Stephen Hawking, la realidad era una completamente distinta. Su cine se ha caracterizado por abarcar mucho, apretar poco y masticar la información al espectador mediante diálogos inverosímiles y comportamientos incoherentes en los personajes descritos. Nolan hace sentir inteligente al más torpe y éste está encantado de consumir su producto. ¿De verdad existe dificultad en entender cintas como la ya mencionada "Interstellar"?

Sin embargo, la cosa cambia cuando el cero-veces-ganador-del-Oscar deja a un lado los viajes espaciales, la física y el mundo de los sueños. "Dunkerque" presenta cine bélico donde, más allá de algún salto en el tiempo, no tiene mucho donde lucirse. Quizás no dar pie al director de manera tan explícita es lo que haga de "Dunkerque" una película superior a otras presentadas en esta última década. A pesar de todo, Nolan es capaz de estropear el resultado mediante su torpe dirección, su guión repetitivo que provoca continuos déjà vu en el espectador y una descripción y presentación pésima de los personajes que toman peso en la narración. Por suerte, estéticamente la película sigue siendo preciosa, tal y como nos tiene acostumbrados. Nolan ha sabido jugar con la neutralidad del azul-grisaceo que domina toda la cinta, ha bajado la saturación de todos los planos y, en alguna que otra ocasión, ha decidido prescindir del continuo enfrentamiento de dos cámaras completamente estáticas. Pero, en el momento en el que la historia aérea comienza a ser narrada, los planos grabados con cámaras Go Pro dejándonos ver la parte delantera de la avioneta nos hace volver a plantearnos el porqué de habernos metido en esa sala de cine.

Todo se desmorona a pasos agigantados a medida que avanza la cinta. Hans Zimmer, que podría ser el equivalente a Sia en el panorama pop actual, presenta una banda sonora que no descansa un solo segundo, resultando agotadora. Las interpretaciones no pueden ni ser valoradas debida a la poca relevancia de estos durante los 110 minutos de metraje (que parecen 150 minutos, eso sí). Lo único que nos aporta "Dunkerque" es el nuevo corte de pelo del ex-líder de One Direction y el plantearnos por qué no tiene pestañas Tom Hardy.

A pesar de no haber revolucionado el género bélico, sí existen algunos aciertos en esta más allá de una bonita fotografía. Quizás su mayor virtud sea haber abarcado la guerra desde un punto de vista personal a través de un sentimiento pseudo-claustrofóbico. El hecho de que no abunden los sonidos de disparos y bombardeos, no mostrar la cara del enemigo y dar una vuelta de tuerca evitando obtener un claro héroe en la cinta son puntos que hacen de "Dunkerque" una película que quizás sí merezca un visionado. Pero claro, después empiezan a explicarnos el porqué de todas y cada una de las acciones de los personajes y uno sale de la sala de cine tirándose de los pelos.

Querido Nolan, déjanos participar en tus películas.

Nota: 5 / 10

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