Crítica: Pieles

pieles-965874515-largeEduardo Casanova entra por la puerta grande en el mundo del cine. Arropado de manera asombrosa por cientos de actores y directores (Álex de la Iglesia, por ejemplo, se encuentra detrás de la cinta), “Pieles” llega al fin a las salas de cine de España tras haber sido presentada en el Festival de Cine de Málaga o, de manera más internacional, Berlinale. ¿Está el largometraje a la altura de todo el hype creado durante todos estos meses o quedará como una simple provocación?

Pieles” sigue la estela de los cortometrajes anteriormente grabados por el director novel. “Eat My Shit!” era su primera declaración de intenciones y, tal y como hemos podido comprobar tras el visionado de “Pieles”, Eduardo sigue queriendo incomodar al espectador. En este ejercicio, Eduardo saca sobresaliente, siendo lo más parecido a Madonna que hemos tenido en España desde Mónica Naranjo o Muerta Sánchez. La provocación se convierte en el sello de Casanova pero, ¿se llega a perder el trabajo artístico que hay detrás?

“Pieles” narra la historia de varias personas peculiares debido a distintas anomalías físicas (e incluso psíquicas). Para ello, el ya-no-tan-eterno Fidel rescata a varios personajes tales que “la chica del ano en la boca y la boca en el ano”, protagonista de su primer cortometraje, gracias al cual Ana Polvorosa se convierte en una de las actrices más valientes del panorama cinematográfico español actual. Además, contamos con una persona de tamaño reducido, otra que desea ser una sirena, caras destruidas a causa de un accidente o incluso a una chica que posee dos enormes diamantes como ojos, aunque estos solo sirvan como complemento estético. Además, detrás de estos personajes encontramos un elenco muy de la A-List española: Macarena Gómez, Carmen Machi, Secun de la Rosa, Ana Polvorosa, Candela Peña… También encontramos a Jon Kortajarena, que ahora es actor (¿?). De nuevo, al igual que pasaba con “Kiki, El Amor Se Hace” de Paco León (con la cual “Pieles” guarda bastante relación), los personajes femeninos brillan por encima de los masculinos, ya sea por la descripción que hace el guión del personaje o por lo mucho que ellas han conseguido adentrarse en el papel. Ana Polvorosa se lleva el gato al agua, convirtiendo su personaje en la estrella principal del largometraje. El cast de Aida va a resultar más alternativo de lo que esperábamos…

Sin embargo, el eslabón más débil de “Pieles” es la estructuración de su guión: setenta minutos no son suficientes para hablar de tantos personajes. Rara vez ocurre, pero Eduardo Casanova se ha quedado muy corto en cuanto a duración. Volvemos fugazmente al caso de “Kiki”: cinco parejas, narración entrelazada, comenzando por una introducción de cada una de ellas, explicación de las distintas filias que caracterizaban las relaciónes y un desenlace. ¿Y qué sucede con la película más rosa de la cartelera? Encontramos la misma cantidad de personajes, pero debido al tiempo, su descripción es rápida y poco acertada, los crossovers entre ellos pueden resultar inverosímiles y el final, nuevamente, ocurre de manera excesivamente acelerada.

¿Pero se encuentra el encanto de “Pieles” en su guión? Probablemente no. Su diseño de producción es tan alucinante que permite pasar por alto algún que otro error de guión. Su fotografía dotada en su totalidad de colores pastel (destacando principalmente el rosa) y meticulosamente estudiada hace del primer largo de Casanova una joya visual en el cine español. Es imposible no recordar la excentricidad de otros directores tales que Pedro Almodovar, Wes Anderson e incluso Xavier Dolan a la hora de complementar sus películas con planos que quedan atrapados en nuestra retina. ¿Es pomposa? A más no poder, pero una cinta así lo pide a gritos.

Sin lugar a dudas, los riesgos tomados por el el director han convertido esta película en todo un must del panorama cinematográfico del país. Su mensaje de igualdad mediante la humanización de estos “monstruos” calan de inmediato en el espectador, resultando un ejercicio cinematográfico al que más de uno se debería someter. Sus intenciones son buenas y, a pesar de no ser una cinta que brille por su excelencia, cumple el cometido principal que “Pieles” parece tener. Tan solo hubiese bastado con que este largometraje no parezca una lista de reproducción de varios cortos para haberse coronado como una de las películas más arriesgada de los últimos años. Lamentablemente, no ha sido así.

En definitiva, “Pieles” arriesga, pero acaba siendo un quiero y no puedo por parte de Eduardo Casanova. A pesar de esto, todos deberíamos someternos a este tipo de experimento cinematográfico.

Nota: 6,5 / 10

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s