Crítica: Goodbye Berlín

324263El pasado martes tuve la suerte de poder asistir al preestreno de la película “Goodbye Berlín” gracias a Golem Distribución y, aunque inexplicablemente mi nombre no apareciese en la lista, pude disfrutar de esta aventura en carretera porque le caí bien a la señora del mostrador. ¿Estamos ante la hermana cómica de “Heartstone“, película presentada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 2016?

Goodbye Berlín” es una simpática comedia sobre dos adolescentes que deciden adentrarse en una aventura veraniega dejando su ciudad, dando lugar a un sinfín de situaciones cargadas de humor tratadas de un modo excepcional. Por suerte, esta cinta alemana no juega a ser tan astuta como “Chicas Malas” ni tan inteligente y pasional como “Hacia Rutas Salvajes”. “Goodbye Berlín” decide crear una atmósfera independiente con sus personajes y situaciones naturalistas, dotadas de algo de locura para no dormir al espectador. Sin embargo, pierde el norte a la hora de llevar al extremo la descripción de alguno de los personajes (como el padre del protagonista) y peca de informar de manera escasa sobre otros que podrían haber dado mucho juego (como su madre alcohólica). A pesar de todo, este largometraje dirigido por Fatih Akin consigue salir del paso de manera efectiva, logrando que el espectador llegue a disfrutar en muchísimas ocasiones de este viaje.

Es por eso por lo que “Goodbye Berlín” decide enfocar este viaje desde el punto de vista de los adolescentes, narrando siempre en primera persona a través del personaje protagonista y evitando meterse en camisa de once varas. Maik y Tschick viven una aventura edulcorada e inocente en coche como si de “Thelma y Louise” se tratasen. Además, el coche que toman prestado (sic.) supone un escenario idóneo para descubrir las emociones de ambos personajes: el hecho de ser inadaptados sociales, sus primeros amores, problemas familiares o cómo plantar cara al nuevo año tras las vacaciones. Desgraciadamente, y a pesar ser un metraje de tan solo 90 minutos, su guión se desinfla en excesivas ocasiones, haciéndonos creer que nos hemos perdido y llevamos dando vueltas a una rotonda durante más de quince minutos.

Su guión yerra de excesiva inocencia y de costumbrismo independiente. El pasar por alto temas como el bullying o la homosexualidad es uno de los grandes errores de esta cinta. Aunque claro, “si no sabes torear, no te metas”, que diríamos a cierta serie de Netflix. El director no ha sabido jugar con la enorme cantidad de elementos cinematográficos que puede llegar a aportar una película de carretera: su fotografía no provocan ganas de viajar, su dirección acaba resultando plano contra plano y los dos jóvenes actores no son capaces de soportar todo el peso de la película. Por mucho guiño cómico que el guión contenga o por mucho dramatismo que intente alcanzar, su irregularidad acaba pasándole factura.

En definitiva, “Goodbye Berlín” supone una comedia entrañable que peca de torpeza, tanto en dirección como en guión. A pesar de que en ocasiones consigue encontrar un camino sin baches, acaba resultando más similar a compartir coche con un desconocido en BlaBlaCar que una aventura veraniega con tus amigos.

Nota: 5,25 / 10

 

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