Crítica: 13 Reasons Why

13ReasonsWhy_LAS-840x1244La serie del momento. Todos hablan de ella, ya sea por lo mucho que les ha gustado o por la publicidad tan excesiva que está recibiendo: Facebook, Instagram, Twitter… #spamisreal. Además, si la usuaria con más seguidores en Instagram está detrás de la serie, no es para menos. “13 Reasons Why” (“Por 13 Razones” en español) es la nueva “Stranger Things”. ¿Está este drama-teen a la altura de las expectativas?

13 Reasons Why” es un thriller adolescente que se desarrolla en un instituto americano. La historia comienza con el suicidio de Hannah Baker, una estudiante del Liberty High School. Antes de morir, Hannah grabó 7 cintas de cassette (qué vintage ella, por cierto) con las razones por las que decidió llevar a cabo su muerte, cada cara de la cinta centrada en cada una de aquellas personas que son, de manera directa o indirecta, responsables de la decisión tomada por la joven. “13 Reasons Why” está narrada de manera atemporal por Clay Jensen, otro alumno del instituto también involucrado en su muerte. Mediante numerosos flashbacks y una dirección bastante acertada seremos capaces de conocer la historia completa de Hannah Baker. Sin embargo, la cantidad de errores cometidos por la serie hace que en muchísimas ocasiones sea el espectador el que se quiere suicidar.

La premisa es interesante, provocando en el espectador la necesidad de saber cómo continua la historia tras la visualización de su trailer. Por desgracia, basta con ver el piloto de “13 Reasons Why” para saber ante qué se encuentra uno: la mediocridad hecha serie. La historia de Hannah Baker yerra desde su primer minuto, haciendo su rating exclusivamente adolescente. Sus diálogos cargados de un dramatismo innecesario, la infantilidad con la que se llevan a cabo las distintas acciones de los personajes o la descripción tan caricaturesca de todos sus personajes son algunos de los errores que ésta comete. Ni Tom McCarthy, director de la ganadora del Oscar a mejor película, “Spotlight“, es capaz de salvar este producto. Su guión decide meterse en camisa de once varas abarcando temas tales que el bullying, el homicidio o la desigualdad entre sexos, pero no llegando a profundizar en ellos. A “13 Reasons Why” le falta valentía, requisito fundamental para poder ser tomada en serio.

La serie producida por Selena Gomez (Silina Goumes para los latino-americanos) posee unas interpretaciones más que correctas. Dylan Minnette y Katherine Langford, protagonistas absolutos de la serie, se proclaman futuras promesas adolescentes en la pequeña pantalla. Su química en los trece episodios que construyen la primera temporada es asombrosa, haciéndonos pasar por alto algún que otro fallo de guión (conversaciones absurdas, por ejemplo). El resto del cast, poco efectivo: con más posibilidades de trabajar en un McDonalds próximamente que de obtener una nominación a los Globos de Oro.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la banda sonora de la serie. Tanto soundtrack como score están arrasando en todo el mundo debido a la preciosa selección de canciones de la primera y la idónea descripción que hace musicalmente su score de cada uno de los personajes. Los chicos de Netflix no paran de escuchar este sonido en sus cabezas. Selena Gomez, como reclamo principal de “13 Reasons Why”, decide poner su granito de arena en ambos LPs. A ver lo que tarda “Only You” en colarse en el chart de Billboard Hot 100.

Sin embargo, sus interpretaciones y banda sonora no nos permiten hacer pasar por alto todos los errores cometidos por su guión. Sus conversaciones ñoñas y solamente aptas para chicas que escuchan a Leiva provocan en el espectador una pereza casi denunciable. Aunque partamos de la idea de que David Lynch no está detrás de esta serie, no encuentro la necesidad de tomar por tonto al espectador teniendo que ponerle una tirita en la cabeza al protagonista de la historia para saber en la línea temporal en la que los hechos están sucediendo. Seguro que Christopher Nolan se ha sentido miembro de Mensa. Sus ocho primeros capítulos son torpes y poco valientes. Sin embargo, “13 Reasons Why” da un giro de 180º y consigue mostrar una madurez asombrosa en su recta final. La historia empieza a obtener personalidad y mostrarse de un modo íntimo, aunque solo sea con sus dos personajes protagonistas. Es en sus últimos episodios cuando el espectador consigue empatizar con sus personajes, dejando a un lado el egocentrismo del que está dotado el personaje de Hannah Baker y la lentitud para escuchar las cintas por parte de Clay (¿cómo se puede tardar tantas semanas en escuchar siete cintas?). Una pena que este empoderamiento suceda de manera tan tardía  y muchísimos espectadores, tras ver que la serie se acerca más a “Gossip Girl” que a “Bates Motel”, hayan decidido dar de lado a la última propuesta de Netflix.

En definitiva, “13 Reasons Why” es una serie mediocre pero que está siendo alzada por jóvenes y adultos que aún no han superado la adolescencia. Como entretenimiento, “13” puede ser efectiva. Lamentablemente, hay productos protagonizados por adolescentes mucho mejores: “Bates Motel”, cuya primera temporada es sencillamente espectacular, o “Scream”, que gracias a no tomarse en serio, acaba funcionando a la perfección.

Nota: 5 / 10

 

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4 comentarios en “Crítica: 13 Reasons Why

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