Crítica: La Bella y La Bestia

256507Suena una canción“, e inmediatamente todos hacemos un flashback a nuestra infancia. Esta vez, la proyección es distinta. Disney se ha atrevido a dar vida a todos y cada uno de los personajes de “La Bella y La Bestia” y la jugada, económicamente, le ha salido redonda. Ya son más de 400 millones de dólares acumulados en menos de una semana. Pero, ¿cuál es el nivel de calidad de la nueva adaptación del mayor clásico de Disney?

La Bella y La Bestia” vuelve 26 años más tarde a las pantallas de cine, dirigida por Bill Condon (jiji), director de varias entregas de la saga “Crepúsculo” y “Dreamgirls”. Esta vez, Disney ha decidido calcar nuevamente la cinta original, al igual que hizo con “Cenicienta” o, más recientemente, “El Libro de la Selva”. Lejos quedaron esos desastrosos guiones como el de “Maléfica” o cualquier secuela animada de sus propios clásicos. Además, Disney ha optado por un icono adolescente de la talla de Emma Watson, haciendo que todo millennial haya acudido al cine impaciente por ver a su máxima estrella y referente en la piel de Bella, protagonista absoluta de la historia. La calidad interpretativa de la siempre-Hermione-Granger será discutida más adelante.

El hecho de hacer un copia y pega con respecto a la película original tiene sus pros y sus contras. En primer lugar, el legado del clásico queda intacto. Por suerte, no encontramos al personaje de Bella convirtiéndose en un mutante ni nada por el estilo. Sin embargo, pocas sorpresas encontramos en esta. Una vez nos familiarizamos con la grandiosidad de sus espacios y lo detallado que resulta el castillo, nuestro interés por la cinta se esfuma casi por completo. Además, la nueva versión del clásico tiene una peculiaridad con respecto a su duración. Hemos tenido la suerte de contar con el matemático más influyente de la actualidad para que nos explique, de manera detallada, qué gran diferencia existe entre ambas versiones de “La Bella y La Bestia”. Adelante, Ed Sheeran.

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“Teniendo en cuenta que la cinta de 1991 tiene una duración de 84 minutos y la de 2017 de 129 minutos, basta con hacer una sencilla resta (mi futuro cuarto álbum de estudio) para saber que esta nueva entrega dura 45 minutos más”

Gracias, Ed.

Estos cuarenta y cinco minutos de metraje están compuestos por nuevos números musicales, historias que no llegaban cerrarse en la versión animada y cantidad de planos detalle de todos los elementos que hay en el castillo. Quizás se trate del mayor error de esta cinta, que rebosa las dos horas cuando no existía necesidad alguna de ello.

Y ahora, vamos con el plato fuerte de la película: su elenco. Aquello que aparece en la parte superior del póster de la película no es banda amarilla, sino una retahíla de grandes actores que dan vida a los distintos personajes de la cinta: Luke Evans, Ewan McGregor, Emma Thompson, Audra McDonald, Stanley Tucci… y así hasta llegar a los dos protagonistas: Dan Stevens como la Bestia y Emma Watson como Bella. La interpretación de Dan Stevens queda totalmente ensombrecida por la digitalización de su personaje que, a pesar de contar con muchos aciertos estéticos, a veces resulta excesivamente inverosímil cuando lo vemos al lado de Bella. En cuanto a Emma Watson, un rotundo no. Su elección me pareció desacertada desde un primer momento y, una vez visualizada “La Bella y La Bestia”, descubrí estar en lo cierto. Esa contante cara de amargada, la poca dulzura que desprende y esa escasez de inocencia (base de todas las princesas Disney) provocan en mí un rechazo enorme hacia su interpretación. Sin embargo, Miss-disagreement era un elemento idóneo para que toda una generación corriese hacia su sala de cine más cercana. Vemos que Disney aprendió con el gran fallo de “Cenicienta” y la poca popularidad de su actriz principal.

“La Bella y La Bestia” sigue siendo tan musical como antes. Números como “Bella” ganan muchísimo en esta versión de carne y hueso debido a la enorme coreografía existente en los habitantes de la aldea. Sin embargo, otros tan fantasiosos como “¡Qué Festín!” pierden parte de la magia existente en la versión animada. Además, encontramos nuevos temas, como “Esperándola Sin Más”, que en ocasiones puede ser confundida con una canción de Melendi. Espero que no tengan la poca vergüenza de presentar esto a la próxima edición de los premios Oscar. Además, está Céline Dion en los créditos. Esta señora siempre es un acierto.

Y ahora, centrémonos en el movimiento feminista que  Emma Amargada Watson ha estado promoviendo durante toda la etapa de promoción. ¿Qué necesidad había de hacer a Bella, una chica culta e independiente, inventora con el fin de empoderar aún más su personaje? La escena en la que ella decide diseñar una lavadora es totalmente innecesaria. No existe ninguna función narrativa en ella, más allá de demostrar lo valiosa que es Bella como chica. Finalmente, vemos cómo Bella cae rendida ante “sentirse una princesa”, cuando iba en contra de sus principios (¿?). Eso sí, la falda-pantalón sigo sin entenderla.  Esta nueva visión ha levantado ampollas entre los espectadores. Si bien es cierto que su cinta animada pecaba de ciertas actitudes de carácter machista, Bella fue capaz de convertirse en el personaje femenino más fuerte de los presentados por la distribuidora del ratón. Obviamente, en 1991 la situación era distinta a la de ahora y, con el fin de quitar hierro al asunto, el guión de la nueva adaptación ha decidido mostrar a una Bestia más tierna y domesticable y a una mujer más independiente. Quizás cambiando la visión de la película se hubiese conseguido un resultado mejor. Que Bella lave la ropa sin la necesidad de mojarse las manos no aporta nada. Por otro lado, encontramos una nueva cara de LeFou que no dejará a nadie indiferente, y mucho menos a Rusia.

Sin lugar a dudas, “La Bella y La Bestia” tenía un listón muy alto visualmente. Si “EL Libro de la Selva” supuso una experiencia cinematográfica magnífica en cuanto a efectos especiales, la nueva adaptación del clásico romántico no se queda corta. Todo es sencillamente fantástico: cada uno de los detalles del castillo, la humanización de los sirvientes o los paisajes. Sin embargo, “La Bella y La Bestia” acaba resultando quizás excesivamente oscura. Algunos planos pueden llegar a resultar hasta sucios. Quizás se deba a que Cinesur ha quemado un poco la cinta tras quince proyecciones diarias. Eso sí, su dirección resulta de lo más enlatada. Si bien un plano continuo que retrocede desde un personaje asomado por la ventana del castillo hasta el castillo al completo resulta agradable, la repetición de este plano cada 5 minutos acaba provocando nauseas en el espectador. Obviamente, no esperes encontrar un plano artístico e innovador en esta cinta.

Entonces, ¿merece la pena esta nueva versión de “La Bella y La Bestia”? Pues con motivo de acercar este clásico a los más pequeños, sí (a pesar de su duración excesiva). Para los nacidos en los 80s y 90s, esta nueva cinta puede funcionar como entretenimiento nostálgico a la perfección. Por lo demás, podemos nombrar esta película como innecesaria.

Nota: 6 / 10

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2 comentarios en “Crítica: La Bella y La Bestia

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