Crítica: ‘÷’ – Ed Sheeran

es-divide-final-artwork-lo-resTras una larga espera, el tercer álbum de Ed Sheeran sale a la venta. “÷” sigue la estela de los signos matemáticos con los cuales ha dotado sus dos anteriores trabajos, “+” y “x”. Sin embargo, el hype generado por su sorprendentemente amplia legión de fans y, por qué no, el propio artista, quizás ponen un listón excesivamente alto para Ed Sheeran. ¿Conseguirá superar el enorme éxito cosechado por sus anteriores trabajos y estar a la altura del enorme hit que ha supuesto en listas “Shape Of You“?

Han pasado casi tres años desde el lanzamiento de “x”, el cual ha acumulado la friolera de ocho millones de copias vendidas. El matemático más influyente del panorama musical actual puso todas sus cartas sobre la mesa estrenando dos singles en época post-navideña, Shape Of You” y “Castle On The Hills, logrando un enorme éxito sobre todo con el primero de ellos, un tema tropical-house (sí, una canción más perteneciente a este género del cual empezamos a estar algo sobresaturados) que ha logrado mantenerse casi ininterrumpidamente en los más alto tanto en Billboard Hot 100, como en los charts de iTunes globales o en la lista de Spotify. “Castle On The Hills”, lejos de resultar un FLOP, quedaba ensombrecida por su hermana contemporánea.

Hoy ve la luz “÷“, el cual comenzaremos a llamar “Divide” con el fin de facilitar la escritura de la reseña. “Divide” está compuesto por doce temas en su edición estándar, a los cuales debemos añadir cuatro bonus tracks en su edición deluxe, entre los que se encuentra la tan comentada “Barcelona”, ya por muchos considerada la peor canción de este 2017 (yo, querido Ed, tampoco paso por el aro). Poca innovación encontramos con respecto a sus anteriores trabajos. Sus composiciones siguen siendo acertadas, su producción no pasa de correcta y su tracklist está lo suficientemente estudiado como para complacer a todo su público: el que disfruta con sus baladas y el que decide echarse una siesta de tres minutos mientras una de estas suena.

Sin embargo, descubrimos una faceta rapera en el pelirrojo más famoso de la actualidad (con permiso de JPelirrojo y, como no, Annie). ¿Qué necesidad había de creerse Kendrick Lamar, cuando tu público se decantó por “1989” antes que por “To Pimp A Butterfly”? No lo entendemos y, visto lo visto, seguiremos sin entenderlo. “Eraser“, canción que abre el disco, nos muestra la primera declaración de intenciones del matemático más pretencioso del pop. Una canción que comienzo con versos pseudo-rapeados sobre una base country y que, en el momento en el que estalla su estribillo, presenta una similitud casi denunciable con cualquier tema estrenado por una boyband durante finales de los 90s y principio de los 00s. En “Eraser” – goma de borra en inglés americano, ya que si dices “rubber” en EEUU estás pidiendo un preservativo -, Ed Sheeran habla de la confianza y, tranquilo, sabemos que de eso te sobra hasta niveles insospechados habiéndote comparando de manera tan sumamente directa con Adele. Como dato curioso, hay casi una decena de artistas que han vendido más que el pelirrojo-matemático en los últimos 10 años: Amy Winehouse, Coldplay, Lady Gaga, Katy Perry y su amiguísima Taylor Swift entre otros. Muchos de ellos, le doblan en ventas.

Además, si crees que esta faceta de Kanye West dura una sola canción, estás equivocado. “Cheap Thrills”Shape Of You” también peca de ello, al igual que lo hace la extremadamente pegajosa “Galway Girl“. Sin lugar a dudas, esta última será uno de los temas a tener en cuenta de este disco y que podría ser un futuro single del matemático. De manera leve también sucede en “New Man“, otro de sus temas que encontramos pasado el ecuador del disco. Sin lugar a dudas, esta selección de canciones está elaborada para complacer a aquel público más comercial y que, a su vez, los pelirrojiers de toda la vida odiarán por el hecho de que “no conocen quién toca la trompeta en el segundo veintisiete en el tercer track de aquel EP titulado ‘5’“.

Aún hay más aspectos que poder echar en cara al cantante-compositor. Debido al enorme éxito cosechado con sus anteriores trabajos, echamos de menos algo de riesgo en este álbum, que acaba resultando excesivamente en la línea de lo escuchado de manera previa. Mucha balada de producción casi acústica y mucha guitarra en estudio que, en ocasiones, desconcierta como sucede en “Dive“, un “Thinking Out Loud meets Sandcastles” perteneciente a este “Divide”. Lo mismo ocurre con “Perfect“, que también recuerda a otra canción en su estribillo (“As Long As You’re There” de Glee) y que, de nuevo, decide no tomar riesgo alguno.

Sorprende la evolución emocionalmente positivista por parte del cantante. A pesar de que sus temas siguen teniendo esa atmósfera fría debido a su producción (instrumental muy por debajo de la voz principal y pocos instrumentos sonando a la vez), su mensaje en ocasiones podría aparecer en alguna que otra taza de Mr. Wonderful. Este balance entre estilo musical y letra puede llegar a resultar bastante agradable, tal y como sucede en temas como “Happier” o “Hearts Don’t Break Around Here“, esta última de apariencia similar a “Let Her Go” de Passengers.

Haciendo una balanza global de “Divide”, encontramos varios aspectos muy positivos, pero otros que ensucian el resultado final como álbum de manera excesivamente notable. En primer lugar, notamos cierta facilidad a la hora de hacer una escucha del álbum completo debido a que a el orden del tracklist es soberbio. Sin lugar a dudas, el mayor acierto del disco. Si escuchásemos este álbum en un modo aleatorio, perdería toda la gracia que quizás podamos llegar a encontrar en el tercer trabajo de Sheeran. Las baladas suenan excesivamente parecidas entre ellas debido al poco juego que se hace con las producciones de estas. Obviamente, ese acierto se usa para cubrir el poco riesgo que toma este álbum y con el fin de ocultar algún que otro despropósito que podemos encontrar aquí (hola, “What Do I Know?“).

Es el momento en el que suenan hasta cuatro baladas seguidas cuando deseamos cortarnos las venas. ¿Lo peor? Que ocurre en la recta final de “Divide”.

En cuanto a Ed Sheeran, pues como vocalista decepciona bastante, pero no como cantante. Su rango vocal es limitado y, desgraciadamente, aspira más en convertirse en un Joaquín Sabina de la música británica que en Adam Levine o ZAYN, dos de los vocalistas masculinos más completos de la actualidad, por mucho que sus trabajos puedan llegar a resultar mediocres. Si en el álbum podemos escuchar algún que otro gallo (como sucede en “How Would You Feel“), miedo me da ver alguna que otra actuación en directo del joven matemático.

Desgraciadamente, nos quedamos sin ningún tema dedicado a las ecuaciones diferenciales o a la obtención de autovalores y autovectores de una matriz cuadrada de orden cinco. Lo que sí tenemos es una canción titulada “Barcelona” que provoca vergüenza ajena. Ni Pixie Lott cantando con David Bisbal nos había sonrojado tanto. Sorry Ed, pero solo existe una persona a la que permitamos semejantes bodrios.

En definitiva, Ed Sheeran volverá para aquellos que ya esperaban impacientes su comeback y pasará desapercibido por aquellos que no nos ilusionamos con sus anteriores trabajos. Para baladas, ya tenemos a Adele que, además, vende más que él, por mucho que le duela. Ella es otra liga. Ed compite con Coldplay, Drake, Taylor Swift o Beyoncé.

A las diosas ni las toquemos.

Nota: 5 / 10

 

 

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8 comentarios en “Crítica: ‘÷’ – Ed Sheeran

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