Crítica: La Llegada

arrival-150207636-largeEl cine de ciencia ficción está de enhorabuena por diferentes motivos. El primero de ellos es que Nolan no ha estrenado película, lo cual es de agradecer debido a las numerosas falsas obras maestras presentadas en la última década. Lo segundo es que, gracias a “Gravity”, este género está siendo cada vez más y más reconocido por la crítica. Sin ir más lejos, hasta la mediocre “Marte” consiguió una nominación a mejor película en los premios de La Academia. El último motivo es el estreno de “La Llegada“.

Denis Villeneuve, director de “Prisioneros” o la qué-cojones-acaba-de-pasar “Enemy”, toma las riendas principales en la que puede ser coronada como la mejor cinta de ciencia ficción de la década. “La Llegada” cuenta la historia de Louise, una reputada traductora a la cual le asignan el trabajo más difícil de toda su carrera. Y, de nuevo, cuanto menos se sepa de la historia, mayor es la experiencia. Un viaje apasionante que hará que no seas capaz de apartar la mirada de la pantalla ni un solo segundo.

“La Llegada” cuenta con una dirección asombrosa. Cada plano cumple su función narrativa y está dotado de una elegancia fascinante. Sin embargo, su fotografía, la cual es de lo mejor que veremos este año, en ocasiones resulta un poco sucia. Quizás sea debido a la enorme dosis de películas hiper-realistas que hemos tenido la oportunidad de ver estos últimos años: “Interstellar“, “Mad Max: Furia En La Carretera“, “La Vida de Pi”, “The Neon Demon” o la ya mencionada “Gravity” dejan un listón excesivamente alto y que, por desgracia, la cinta de Villeneuve no consigue rebasar. A pesar de todo, “La Llegada” conoce de sobra dos de los mandamientos más importantes del cine. En primer lugar, sabe que un buen filme se construye a partir de una buena dirección, interpretación, guión, banda sonora, mezcla de sonido, fotografía, vestuario e incluso peluquería. En segundo lugar, haciendo uso del refranero español, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Cumple con creces.

Su guión posee una estructuración y una escritura envidiable por todas las cintas comentadas anteriormente, muy por encima de la media de las películas pertenecientes a un género tan orientado a la ganancia en taquilla como resulta la ciencia ficción. Una buena presentación de los personajes y de los escenarios, líneas verosímiles y alguna que otra pincelada de humor para descargar la tensión acumulada. Ese “¿por qué tengo que hablar con él?” pronunciado por la protagonista no podría ser más acertado. Pero, sin lugar a dudas, brilla por el fascinante juego que ejerce sobre el espectador. A pesar de que la película parta de una simple pregunta, el espectador irá reconstruyendo mentalmente este apasionante puzzle cayendo rendido a los pies del director y sus guionistas.

Su fotografía, a pesar de quedar algo descafeinada, no peca de pomposa o pretenciosa, lo cual puede llegar a ser considerado un acierto. En ocasiones se juega con la simetría, otras con las luces y muchas otras con los zooms o desenfoques. Sin embargo, no hay una línea que esta siga durante los menos de 120 minutos de duración de este joven blockbuster. Podríamos haber pedido mucho más de ella, pero quizás hubiese desviado nuestra atención del guión, pilar básico de esta cinta.

Amy Adams, eterna nominada al Oscar, demuestra que es una de las actrices más polifacéticas del panorama cinematográfico actual. Cada personaje lo hace suyo, ya sea una inocente profesora altamente católica (“La duda”) o una princesa Disney (“Encantada: La Historia de Giselle”). Además, demuestra lo polivalente que puede llegar a ser en cuanto a edades se refiere. Adams puede encarnar de manera soberbia y verosímil a una mujer cuyo rango de edad esté comprendido desde los 30 hasta los 55. Querida JLaw, tú no puedes hacer esto por mucho que O. Russell te ofrezca esos papeles. Jeremy Jenner cumple con su papel, aunque no brilla del modo que lo hace su compañera de reparto.

En definitiva, “La Llegada” supone un soplo de aire fresco para un género que estaba empeñado en crecer visualmente, pero que siempre dejaba a un lado el guión. Una cinta que se toma el tiempo necesario en contar la historia sin necesidad de excederse. Lo que Nolan quiso hacer y nunca consiguió.

Nota: 9 / 10

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