Crítica: King Cobra

king_cobra-815437490-largeExisten cientos de películas que, debido a su contenido sexual tan explícito, pueden llegar a ser consideradas por muchos como películas pornográficas. En anteriores años, cintas como “Nymphomaniac” o “El Desconocido del Lago” levantaban ampollas entre los espectadores debido a sus altas connotaciones e imágenes cargadas de sexualidad. “King Cobra” ha querido pertenecer a este grupo pero, desgraciadamente, se ha quedado en una nefasta TV-movie que no será apta ni disfrutable para ningún tipo de público.

“King Cobra” es la última abominación causada por la diarrea artística tan propia de James Franco. La película narra los comienzos en la industria pornográfica gay de Brent, un joven que ve el cine X como medio perfecto para dejar atrás todo su pasado, a pesar de que en la película no se nos de mucha información sobre este, puesto que comienza con el primer casting del joven aspirante a estrella. Desde aquí parte la hermana fea, absurda y aburrida de “The Neon Demon“. Un guión superficial, cargado de clichés y predecible hasta límites insospechados que, obviamente, acaba dejándonos un sabor de boca casi tan malo como la actuación de todos y cada uno de los integrantes.

El argumento de la película recuerda mucho al de “Boogie Nights”, debido a que la base de la que parte es exactamente la misma. Sin embargo, su torpe fotografía y la mala escritura de su guión hacen que “King Cobra” resulte un fracasado remake gay edition de la cinta de Thomas Anderson. No me sorprendería nada ver en el cartel algún subtítulo del estilo “de los productores de Epic Movie”, puesto que la película llega a resultar una propia parodia sobre el comportamiento de los homosexuales y del funcionamiento de la industria pornográfica. Y no metamos a Torbe en esto. Para algo de lo que no tiene la culpa…

¡No se salva ni el vestuario! ¿Quién tuvo la idea de vestir a todos y cada uno de los personajes como lesbianas de los 10s? Camisas de cuadros sin mangas, chaquetas vaqueras también sin mangas y escotes que llegan hasta el ombligo. Personajes que se muestran más fáciles que la tabla del 0 y que actúan sin ningún tipo de verosimilitud para el espectador debido a la mala presentación que se ha hecho de estos.

Justin Kelly, director de nada-relevante-en-esta-vida, demuestra una dirección torpe que ensombrece aún más el resultado de la cinta debido a su dirección impersonal y pre-fabricada. Ni un triste juego de luces, ni de cámaras, ni de planos a pesar de el amplio abanico de posibilidades que ofrece el cine dentro del cine, aunque este sea X.

¿Qué podemos salvar de la película? Pues poco. Quizás la interpretación de Garrett Clayton, el twink más popular de la película. Mejor que en “Hairspray Live!“, donde daba vida a Link, siendo la peor actuación tanto vocal como interpretativa del musical emitido en directo. Quizás sea esa la razón por lo que es lo único destacable de esta película.

En definitiva, “King Cobra” es una película que necesitaba mucho más tiempo de meditación y escritura. Demasiado impersonal para abarcar una historia tan íntima como esta y demasiado monja como, por lo menos, poder llegar a “entretener” (wink, wink).

Ni para cascársela.

Nota: 2/10

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