Crítica: The Neon Demon

13415461_1116144808408682_136432642408806104_oTras el enorme despropósito que supuso “Solo Dios Perdona” tanto en crítica como en taquilla, Nicolas Winding Refn vuelve a las andadas poniendo toda la carne en el asador con “The Neon Demon”, un relato sobre la belleza y el dolor. Algo así como una Lolita contemporánea que se ha hecho amiga de las chicas de “Spring Breakers”.

“The Neon Demon” narra la historia de Jesse, una chica de dieciséis años de aspecto virginal que se traslada hasta Los Ángeles con el fin de conseguir trabajo como modelo. Una vez adentrada en este mundo, descubrirá una sociedad hambrienta de poder que sufrirá y peleará por la búsqueda de la perfección. Algo así como “Cisne Negro meets El Diablo Viste de Prada”, pero con unas interpretaciones que quedan lejos de incluso lo peor que hayan hecho algunas de estas tres actrices (Natalie Portman, Meryl Streep y Anne Hathaway). Pero ya sabéis lo que dicen:

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Sin embargo, la última obra de Refn resulta un relato insípido y artificial sobre lo artificial, incapaz de lograr una coherencia argumental a pesar de la corta duración de esta (no sobrepasa los 120 minutos). Todo esto intenta ser cubierto con enormes capas de maquillaje, un vestuario de infarto y una fotografía que, eso sí, deja embobado a cualquier espectador. Cada fotograma está milimétricamente diseñado para evitar que apartemos la vista ni un solo segundo: planos puramente blancos con la protagonista cubierta de pintura dorada, seguidos de planos completamente negros mostrando una parte desconocida de Jesse. Hasta la colocación de cada uno de los espejos tiene su importancia descriptiva, pudiendo ver a todos y cada uno de los personajes en sus trescientos sesenta grados. Sin embargo, pocas veces se hacen uso de estos elementos de manera narrativa. Refn se ha centrado tan sumamente en el apartado más técnico-visual que ha olvidado que está grabando una película y no un catálogo de H&M.

Su guión resulta aún más espeluznante que las interpretaciones de la cinta (y, cuidado, que aparece Keanu Reeves). Insípido, desestructurado y con una falta de verosimilitud vista en muy pocas películas. Cierto es que Refn nos tiene acostumbrado a un cine parcialmente mudo, probablemente el único encanto de este director, pero lo de “The Neon Demon” no tiene nombre. Partiendo de la base de que este guión podría entrar en un post-it, lo que se ha escrito no es que sea de una calidad sublime. “La belleza no lo es todo. La belleza es lo único” o “lo importante está en el interior” son dos de esas frases que nos hacen llevarnos las manos a la cabeza durante la proyección de la cinta. “The Neon Demon” me ha transportado a mi clase de Ética y Ciudadanía de tercero de ESO. Y sí. Probablemente sea ese el nivel de la película, aunque no recuerdo a ningún Nic W. Refn en mi clase. Por suerte, no hay rastro de ese clásico adolescente de “si un hombre se lía con muchas tías es un machote pero si lo hace una tía es una guarra”.

En definitiva, “The Neon Demon” es una preciosa experiencia visual que acaba siendo estropeada por uno de los peores guiones leídos en años. La cinta resulta una fracasada metáfora de su propia trama, haciéndonos creer que estamos viendo un innecesario remake de la película “Lolita”. Lo siento por aquellos que vieron su primera proyección en Cannes.

Nota: 3,5 / 10

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