Crítica: Kiki, el amor se hace

Kiki_el_amor_se_hace-949639720-largeA kiki is a party for calming all your nerves“, cantaban Scissor Sisters hace unos años. Sarah Jessica Parker también se atrevió a versionar la canción en la exitosa serie de FOX (al menos en sus primeras temporadas). El último en arrancarse, Paco León, que poco a poco se posiciona como uno de los mejores directores españoles a pesar de su corta filmografía como director. Por suerte, su última obra sigue siendo igual de asombrosa que sus dos anteriores películas.

Kiki, el amor se hace” es, tal y como define Paco León, una “comedia erótico-festiva” que narra las filias sexuales de cinco parejas diferentes. Su ritmo frenético, su naturalidad a la hora de tratar temas que en ocasiones pueden ser declarados tabú y su asombrosa dirección hacen de la tercera cinta del sevillano una de las mejores comedias españolas de la década. Su guión bien estructurado, su acertada fotografía, lo bien que se complementa la banda sonora con la temática de la película, su mezcla de sonido o sus grandísimas interpretaciones: no hay nada malo que decir de “Kiki”. Tan solo podemos que alucinar con esos créditos iniciales.

Si analizamos la estructuración que sigue su guión, observamos el objetivo principal de la película: entretener y hacer disfrutar al espectador. El hecho de no separar la películas por actos, perteneciendo cada acto exclusivamente a una sola pareja (es decir, no hacer 5 cortometrajes como pasaba en “Relatos Salvajes”) es uno de sus mayores aciertos. Las historias se entrelazan entre sí permitiendo curiosas transiciones entre las diferentes tramas. Sorprende la naturalidad con la que se llevan a cabo los diálogos y ese toque de humor negro que en ocasiones podemos encontrar en ellos. Centrándonos en las actuaciones, las intérpretes femeninas destacan por encima de los demás. Natalia de Molina, ganadora del último Goya a mejor actriz principal (a pesar de su simplemente correcta interpretación), demuestra ser una de las grandes actrices del panorama cinematográfico actual. Lo mismo sucede con Belén Cuesta, capaz de meterse al público en el bolsillo con tan solo mirar a cámara. Destacan, además, Candela Peña y Paco León.

Destacar su frase más célebre:

“Madrid parece muy moderna, pero Madrid no es moderna”

Decir que vas a ver “Kiki” al cine implica, a día de hoy, una lluvia de críticas sobre “la ordinariez de la película”, la cual yo he sido incapaz de encontrar y que me hace preguntarme que, en caso de haberla, desde cuándo es algo malo ser ordinario. Todo esto ocurre entre veinteañeros, afirmándonos que la juventud tampoco es tan moderna.

Destacar guiños a anteriores obras como el “chocho colgón”, escena mítica de “Carmina y amén”.

En definitiva, “Kiki” reivindica temas actuales como la homosexualidad o la bisexualidad, haciendo disfrutar al espectador durante sus 100 minutos de duración y proclamando a Paco León como uno de los mejores directores españoles a pesar de contar solo con tres películas a sus espaldas. Y amén.

Nota: 8,25 / 10

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3 comentarios en “Crítica: Kiki, el amor se hace

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