Crítica: Mad Max, Furia En La Carretera

Mad_Max_Furia_en_la_carretera-429261909-largeEl cine de acción está de enhorabuena. En los premios de La Academia solo tiende a haber sitio para los dramas. Sin embargo, no son una sino dos las películas que han conseguido mención en la categoría más importante: mejor película.

Mad Max: Furia En La Carretera” nos trae de vuelta la trilogía que encabezó hace décadas Mel Gibson, esta vez con un Tom Hardy que poco a poco se consolida como el mejor actor de acción del momento. Triunfando en taquilla y haciendo a la crítica disfrutar como un enano, ha conseguido colocarse en cada ranking existente de mejores películas del pasado año. Encabezando más de uno. Una película de acción. ¿Sabéis ante qué nos enfrentamos?

Acción visual a la altura de “Gravity” y “La Vida de Pi” (personalmente, las dos películas visualmente más impactantes del siglo XXI), con un guión muy por encima la media del género (hay que tener en cuenta que esa media es muy baja) y una dirección bastante tradicional de la mano de George Miller, respetando la esencia de las primeras tres películas, que combina planos más arriesgados y propios de este siglo con planos ochenteros que provocan un flashback de lo más estimulante. Pero, evidentemente, todo queda escondido bajo una fotografía magistral.

Cuando se decide ver cine de acción, su busca el entretenimiento. Atrás quedan los guiones complejos, la fotografía minimalista y las direcciones narrativas. “Mad Max” lo sabe, y nos ofrece dos maravillosas horas de entretenimiento que te dejarán boquiabierto… Pero solo por la fotografía. Es, básicamente, todo lo contrario a “Spotlight”. Mientras el guión es la base de la película de McCarthy, este queda completamente escondido entre tanto polvo y pirotecnia en la cuarta entrega de “Mad Max”. Y es, quizás, el mayor error de la película. Si bien es todo un acierto la inclusión de la mujer en una película de acción que servirá de referente del género, alguna que otra vuelta de tuerca al guión hubiese conseguido mejorar la experiencia que intenta ofrecer el largometraje en cuestión. Sin lugar a dudas, estamos ante la mayor experiencia visual del año. La explosión de colores, los juegos de luces y esos paisajes casi utópicos nos harán vivir las carreras con la adrenalina por las nubes.

Las interpretaciones de “Mad Max” quedan en un segundo plano tras tanta pirotecnia. Tom Hardy hace bien su papel, estando a la altura del personaje y, lo más importante, esquivando todo tipo de comparaciones con respecto a Mel Gibson, protagonista de la trilogía original. Después encontramos a una Charlize Theron que se mueve como pez en el agua con su personaje, reivindicando el papel de la mujer en películas de acción, donde tan solo estamos acostumbrados a ver a Jennifer Lopez en películas sumamente mediocres.

Por último, analizar todo lo relacionado con vestuario y maquillaje, donde la película demuestra haber querido plasmar con total exactitud lo que se pretendía. Cada personaje muestra un estilo completamente diferente y absolutamente brillante, llegando a un punto de no saber qué es realidad y qué es ficción. Una experiencia maravillosa que, de haber tenido un hilo argumental con algo más de gancho (y en ocasiones coherencia), la ubicaría como una de las mejores películas del año.

En definitiva, “Mad Max: Furia En La Carretera” supone la mayor experiencia audiovisual desde “La Vida de Pi” pero que, lamentablemente, no consigue quedar grabada en nuestra memoria por la flacidez que en ocasiones presenta el guión.

Nota: 7 / 10

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2 comentarios en “Crítica: Mad Max, Furia En La Carretera

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