Crítica: Joy

Joy-Jennifer-LawrenceSi hay un director que nunca falta por estas fechas, este es David O. Russell, director de las aclamadas “El lado bueno de las cosas” o “La gran estafa americana”. Este año vuelve con “Joy”, de nuevo protagonizada por Jennifer Lawrence, Robert De Niro y Bradley Cooper. ¿Con cuántas nominaciones en los Premios de la Academia se hará la nueva historia del director neoyorquino?

Joy” narra la historia de Joy, una madre de dos hijos abrumada por las múltiples situaciones familiares y laborales que le presenta la vida. Joy, personaje encarnado por Jennifer Lawrence (“Los juegos del hambre”, “Winter’s Bone”), es una mujer fuerte e incomprendida por sus familiares y compañeros de trabajo, los cuales la arrastraban al fracaso con todos y cada uno de sus proyectos. David O. Russell dedica su última obra a esta mujer, conocida por ser la creador de la “Miracle Mop”, algo así como “una fregona mágica”, artilugio que le dará mas de un quebradero de cabeza.

Mi relación odio-odio con este hombre viene desde “The Fighter”, película que a día de hoy he sido incapaz de acabar (tan solo me ha pasado con “Nine”, uno de los grandes desastres de Rob Marshall). Dos años más tarde, arrasó en nominaciones con “El lado bueno de las cosas”, una comedia romántica bastante efectiva, pero que no dejaba de ser una comedia romántica más. La gota que colmó el vaso vino al año siguiente, con “La gran estafa americana”, película que reunía un reparto de infarto entre los que se encontraban Christian Bale, Amy Adams, Jeremy Renner y, una vez más, el trío favorito de O. Russell: Jennifer Lawrence, Robert De Niro y Bradley Cooper, protagonistas de la propuesta de 2015 del director. La cinta de 2013 era monótona, con personajes dando vueltas entorno a unos preciosos decorados, acompañados por un maquillaje increíble y una fotografía impactante. El guión era flácido e inconsistente, haciendo que los 138 minutos del largometraje se convirtiesen en todo una tortura. Aún me duelen los 3,90€ que pagué por ver la película. De haber pagado los 8€ que pide Cinesur por ver la película un día cualquiera, estaría en comisaría poniendo una denuncia ante juzgado al neoyorquino.

Esta nueva cinta está recibiendo unas críticas bastante mediocres con respecto a sus anteriores filmes y no entiendo por qué. Por primera vez, el guión está bien estructurado. Atrás queda la necesidad de hacer una película de más de dos horas de duración, demostrando que los 110 minutos de “Joy” son más que suficientes para narrar la historia de esta asombrosa mujer. “Joy” no peca de arrogante, y sabe perfectamente cuáles son sus limitaciones. Existe una presentación de los personajes (o del personaje más bien) en la primera mitad de la cinta. Después llega la trama principal, una vez hemos tenido la oportunidad de conocer todos los escenarios y lo que existe detrás del personaje (su familia, sus fracasos, su trabajo…).

Sin embargo, es aquí donde encontramos el talón de Aquiles de “Joy”: solo se nos presenta un personaje. Su familia podríamos considerarlos extras, e incluso a los personajes a los que dan vida De Niro y Cooper. Es prácticamente imposible empatizar con el resto de personajes. Mimi, abuela de Joy y narradora de la historia, no es el personaje cercano que nos intentan hacer creer. Es imposible conectar o comprender el carácter de la madre de Joy. Entender el pensamiento del personaje de Cooper, amigo y rival comercial de la protagonista, es utópico. Tan solo es posible entender, y quizás por tener algo más de presencia en el guión, es al padre de Joy, interpretado por Robert De Niro.

Joy acaba resultando una ¿comedia? bastante simpática, agradable visualmente y que viene acompañada de una banda sonora bastante sorprendente. Sus interpretaciones son, una vez más, lo mejor de la película. Jennifer Lawrence se encuentra impecable en el papel, siendo capaz de transmitir todas y cada una de las emociones que el personaje sufre durante la película. La carrera de Lawrence no decae y, años más tarde de haber conseguido hacerse con todos y cada uno de los premios existentes, sigue siendo una de las actrices más queridas por el público y la crítica. Al final no iban a estar tan locos los que decían que nos encontrábamos ante la nueva Meryl Streep. Por otro lado, tenemos a Robert De Niro y Bradley Cooper, haciendo tan bien su trabajo como nos tienen acostumbrados, aunque el guión no les permita brillar todo lo que ellos podrían.

La dirección de David O. Russell sigue siendo más que correcta, a pesar de pecar de primero planos (aunque nada tan excesivo como hizo Tom Hooper en “Los Miserables”). Sorprende la importancia que dan a la televisión (fiel compañera de la madre de Joy) y que sirve como referencia para el punto de inflexión laboral que sufre Joy. Su fotografía es agradable y su maquillaje, por suerte, no peca de pomposo.

En definitiva, “Joy” es sorprendente para un director que nos tiene acostumbrados a productos mediocres envueltos con un papel de regalo precioso. Una película que no gustará a los amantes de “La gran estafa americana”, pero que sorprenderá a todo aquel que pensó que su último metraje era todo un despropósito.

Nota: 7,8 / 10

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