Crítica: Frank

frank-poster-us Es curioso que lo único que conociese sobre esta película fuese que Michael Fassbender se encontraba bajo la enorme cabeza del co-protagonista. Aún más curioso es saber que a lo que me enfrentaba era a cine indie hablando de música indie. Pero, dejando a un lado todas las curiosidades de esta película, ¿es lo independiente de esta cinta una simple cubierta para atraer a un público más selecto o estamos ante un buen filme?

Frank narra la historia de un joven musicalmente frustrado, en busca de la canción perfecta y de aquel momento de inspiración del que tantas leyendas hablaban para componer temas que marcaron a toda una generación, que se une a un grupo de música bastante peculiar que le traerá un sinfín de disgustos y satisfacciones. Jon (Domhnall Gleeson), que tan solo contaba con 14 seguidores en la red social del pajarito al comienzo de la película, vivirá una de sus más intensas experiencias junto a los integrantes de la banda durante la grabación de un disco en una cabaña alejada de toda la sociedad. Frank, dirigida por Lenny Abrahamson, está cuidada al detalle, con una fotografía impecable y un guión muy por encima de la media. Pero sin embargo, la mayor peculiaridad de la cual esta cinta puede presumir es, indiscutiblemente, Frank. Interpretado por Michael Fassbender (probablemente la figura menos indie de la película), Frank es uno de esos elementos que hace que el espectador sea incapaz de levantarse de su asiento y mantenga los cinco sentidos en la película. El elemento por el cual esta película no es una cutre adaptación de Casi Famosos (la cual considero algo sobrevalorada) y se convierte en todo un referente de la música dentro del cine.

Profundizando en cada uno de los personajes, podemos ver dónde se encuentra el verdadero encanto de la película. Cada integrante del grupo es una historia, y nunca mejor dicho. Comenzando por Jon, protagonista y narrador de la historia, podemos encontrar a un joven pisoteado por la sociedad e incapaz de hacer sus sueños realidad. Un hombre estacando profesionalmente cuya vida necesitaba un vuelco rápidamente, vuelco que indiscutiblemente le ofrecerá el integrarse a esta banda musical. Jon es adicto a las redes sociales. Durante todo el filme podemos hacer un seguimiento a todo aquello que va publicando en Twitter, tumblr o YouTube y cómo va evolucionando su vida con el uso de estas. Cómo pasar de 20 visitas en un video a casi un millón, de 14 seguidores a 20 millares o pasar de ser un simple desconocido a ser sorprendido por algún admirador en un simple restaurante. La evolución del personaje es reflejada a la perfección en el guión y hace que el espectador puede llegar a sentirse identificado con Jon. Además, Domhnall Gleeson hace una actuación bastante buena que, lejos de ser un personaje verdaderamente contundente, cumple con creces todas las expectativas. Seguidamente, encontramos a Frank, vocalista del grupo y pieza fundamental tanto de la banda como de la película. Un hombre de pocas palabras pero un carisma excepcional. Lo que más llama la atención de este personaje es, sin lugar a dudas, el modo en el que cubre su cara durante toda la película. Siembre bajo una enorme cabeza que parece hecha con mejunje art attack (ya sabéis, mitad cola, mitad agua) y definiendo cada una de sus gesticulaciones faciales debido a la sobriedad que esta máscara puede llegar a presentar. Frank es el consejero del grupo, aquella persona que te anima no esconderte y superar tus miedos (llevando el siempre esa cabeza gigante sobre los hombros), aquella persona de la que es imposible no enamorarse a pesar de todos sus defectos y el personaje sin el cual esta película no tendría sentido. Quizás sea el hecho de no conseguir entenderlo durante la trama principal de la película lo que hace que caigas rendido a sus pies. Es simplemente increíble. Del resto de los integrantes, poco se puede añadir ya que el peso principal recae sobre Jon y Frank. Destacar, eso sí, a Clara, una mujer oscura y seca, mentalmente inestable al igual que todos los integrantes del grupo y que aporta unos momentos muy agradables en la película.

En cuanto a la trama, es simple. Chico desconocido se une a grupo y acaba descubriendo quién es. Nada nuevo, la verdad. Pero es el guión lo que verdaderamente hace que este filme pase de suficiente a notable. La atención del espectador en el filme casi nunca decae, y en esos pequeños momentos en los que quizás podría flojear la trama, son ellos mismos los que nos enseñan a tranquilizarnos y disfrutar de esta obra del cine con el tan pronunciado “chinchilla”, relajándonos y haciéndonos saber que algo bueno está por llegar. Además, la integración de las redes sociales de ese modo tan directo (podemos ver todo aquello que va publicando directamente en la pantalla) hace al espectador empatizar bastante bien con el personaje protagonista de Frank. Probablemente, si uniésemos cada uno de los hashtags utilizados por Jon durante la película, podríamos ver su evolución en estos. Comenzando con hashtags apenas sin sentido, frases clichés o el propio almuerzo, acabando con otros llenos de sentimientos y verdaderamente personales. Y es que la evolución de todos los personajes es otro de los puntos fuertes de la película. Descubrir el por qué del comportamiento de Frank, la aceptación de un huevo integrante en el grupo, aquellos que dejan la banda… son todos aspectos muy bien tratados en el guión de la película y que, a pesar de algunos no ser hechos muy relevantes durante la trama (véase la marcha algún que otro integrante), el director consigue hacer que dicho momento quede grabado en la retina del espectador con un fotograba realmente impactante.

La música dentro del cine no es algo realmente novedoso. Casi Famosos, A 20 Pasos de la Fama, Rock of Ages o la oscarizada Searching for a Sugarman son títulos que han dado mucho que hablar y, ya sea para bien o para mal, no han dejado a nadie indiferente (dormido sí, como es el caso de Rock of Ages). El hecho de hacerlo desde un punto de vista más indie, tampoco. sin embargo, ninguno de estos factores se convierte en un handicap para la película, consiguiendo salir sorprendentemente bien del paso. Además, se consigue captar a la perfección la atmósfera que crea la grabación de un disco. Hacer música con un simple hilo, una puerta abierta o con instrumentos menos usuales como el theremin. Toda una delicia para los más amantes de la música, haciendo de Frank un verdadero must en las videotecas de los músicos.

En conclusión, Frank es una historia simple que sale bien del paso con un excelente guión y unos personajes verdaderamente fantásticos, que va acompañado de una buena dirección y una buena dosis de música que no llega a empalagar.

Nota: 7’8 / 10

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2 comentarios en “Crítica: Frank

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