Crítica: Cheek to Cheek – Tony Bennett & Lady Gaga

lady-gaga-cheek-to-cheek-cover-thatgrapejuice-600x600Tras casi un año de retraso, al fin llegó “Cheek to Cheek“, el álbum de jazz de Tony Bennett y Lady Gaga que, para qué engañarnos, ahora mismo no estaría escribiendo la crítica de no ser por la presencia de la neoyorquina. Dejando a un lado la pésima promoción de su último álbum, “ARTPOP”, y todos los disgustos que este ha traído consigo, la autora de “Applause” se alía con la leyenda Tony Bennett (aunque siempre detrás de Frank Sinatra) dando lugar a este álbum. ¿Conseguirá “Cheek to Cheek” levantar la inestable (a la vez que envidiable) carrera de Lady Gaga?

Si hay una cosa que está clara es que “Cheek to Cheek” es un álbum 100% jazz libre de excentricidades. En otras palabras, este LP deja a un lado todo lo relacionado con charts y se centra en algo tan simple como hacer buena música (¡ojo! simple, que no sencillo). En definitivas cuentas, un álbum que no dejarían hacer a Katy Perry. A pesar de esto, muchas polémicas ha causado el gran factor de riesgo que este disco conlleva. ¿Es “Cheek to Cheek” un álbum novedoso o ni siquiera supone un proyecto arriesgado? Como era de esperar, comparaciones con Madonna y su álbum “I’m Breathless” o incluso el más que maravilloso “Back To Basics” de Christina Aguilera. Bajo mi punto de vista, al no tratarse de un comeback de Lady Gaga, el riesgo es mínimo. Ni siquiera ha pasado un año desde “ARTPOP”, por lo que muy (pero muy) mal le debería salir la jugada para caer en el foso que muchos le han cavado. En cuanto a Tony Bennett, puede permitirse cantar con Lady Gaga o con Coral Segovia, ya que su consolidación como artista es más que evidente.

El disco es abierto por “Anything Goes“, una canción de poco más de dos minuto en la que podemos comenzar a ver lo bien que se van a compenetrar sus voces durante los siguientes 48 minutos (en la versión deluxe). Las trompetas, el saxo y sus dos voces que nos transportan a un lugar desconocido para muchos. A pesar de ser una de mis canciones favoritas del disco, no pienso que sea la más indicada para abrir este disco. Sin embargo, el segundo track que da nombre al disco, “Cheek to Cheek“, hubiese sido el opening perfecto debido al carácter crescendo del cual puede presumir este disco. Si de algo puede llegar a pecar este disco es de su densidad: dieciséis canciones que pueden llegar a hacerse demasiado pesadas. Además, “Anything Goes” podría aportar vida a esos momentos en los que el disco decae (véanse los temas en solitario de Tony Bennett) tal y como hace “Goody Goody“, una de las maravillas de este disco. Una canción tan adictiva y a la vez tan sencilla que podría incluso llegar a ser considerada el guilty pleasure del álbum.

El segundo single de este LP es “I Can’t Give You Anything But Love“, una canción que gana más y más cada vez que la escuchas. Una vez más, la compenetración entre ambos cantantes es insuperable. Lady Gaga vuelve estar vocalmente magnífica, controlando su voz en todo momento y no cayendo en los chillidos cual Jessie J. Nada que decir de Tony Bennett, cuya voz se mantiene estable moviéndose como pez en el agua en este género (evidentemente). Pero, justo y cuando esperamos que álbum decaiga ante tal canción, la pareja de artistas nos presentan “Nature Boy“, una canción calmada, casi susurrada, cuya instrumentación está protagonizada principalmente por un flauta que convierte este tema en la nana por excelencia de “Cheek to Cheek”. De este álbum hay que destacar un fallo: su selección de portadas. Portadas pasadas por los filtros de esa tan horrible aplicación llamada Retrica, que hacen que pierdan esa naturalidad que el disco posee debido a su más que elegante producción y lo convierte en todo un despropósito. Para qué engañarnos: lo de Lady Gaga con las portadas no es normal. La “Gagacicleta” de “Born This Way”, la escultura de “ARTPOP” y otros muchos despropósitos que, inesperadamente, se han convertido en pequeños iconos de lo que fue la salvación del pop en esta década. Además, las portadas de “Cheek to Cheek” están caracterizadas por ese papel de periódico que queda pasado más que retro. Un minuto de silencio por la cara de Tony Bennett en la portada.

Una vez transcurridos todos los singles que habíamos podido escuchar hasta la fecha, llega el momento de enfrentarse a la parte más difícil del álbum con el primer solo de Lady Gaga. “Ev’ry Time We Say Goodbye” abre esta secuencia de canciones lentas para las cuales hacen falta ciertas escuchas. Vocalmente estable, con una producción en la cual, de nuevo, la voz de ella destaca por encima de todo lo demás, esta canción no necesita alcanzar altas notas para lograr ser un tema recordado dentro del disco. Una de las grandes cualidades de este disco es, principalmente, la personalidad que posee y, como ya comenté al principio de la crítica, la escasez de excentricidades que podemos encontrar (me atrevería a decir que tan solo se puede apreciar con notoriedad en el tema que cierra el disco). “Firefly“, sin duda la pieza más vital que puedes encontrar en este LP, nos sitúa en el ecuador de un disco que, hasta ahora, ha sabido combinar bien los temas más movidos con aquellos más lentos que pueden cansar al oyente. Seguido de una más que aceptable “I Won’t Dance” cargada de energía por ambos artistas, llega “They All Laughed” un tema que, por suerte, no dura más de dos minutos, ya que empezamos a sentir cierto cansancio de tanto jazz al estilo “Tiana y el sapo”. Si bien la primera parte consigue tomar el control absoluto de nuestras sensaciones del disco, esta segunda parte no consigue hacer ese tan buen balance del cual se puede presumir primeramente. Pero, una vez más, la razón por la expectación de este disco nos sorprende con un tema al más puro estilo Broadway. “Lush Life” es una confesión directa por parte de la neoyorquina que es equiparable con alguno de los temas de la ya difunta “Smash”. Sin lugar a dudas, una de las mejores canciones del disco y, probablemente, de la aún corta carrera de Germanotta.

Tras uno de los temas más significantes del álbum, llega el menos insignificante. Tony Bennett se desplaza hasta París, concretamente hasta Notre Dame, para traernos este tema propio del musical de “El Jorobado de Notre Dame”. “Sophisticated Lady” es un tema que queda perdido entre tantísimas canciones y que me hace replantearme mi elección con la versión deluxe. A pesar de lo poco agradable que me llega a resultar dicha canción, es el tema en el que Quasimodo Bennett se luce con mayor seguridad y consigue lucir al 100% su capacidad vocal. Seguidamente, tras enfrentarnos a la música y al baile y levantarnos el ánimo tras la desesperación por no haber conseguido a Esmeralda por parte de Bennett, “But Beautiful” nos transporta a la serenidad a la cual muchos temas nos han transportado pero que, debo decir, nunca decepciona. La eficacia de este tipo de temas es asombrosa. La desconexión que provocan del exterior y el modo en el que nos sumerge en otro mundo es envidiable. Y es que, este tema, podría ser considerado la versión jazz del archicantado en karaokes “Endless Love”. Bailamos de nuevo con el swing de ambos cantantes al ritmo que el saxofonista nos propone, cuyo instrumento que oficialmente considerado indiscutible en todo el álbum. Un broche final a la versión deluxe física del álbum muy acertado para dejarnos un sabor de boca inmejorable con ese final tan sumamente épico. Sin embargo, lo mejor se encuentra indiscutiblemente en la versión a la venta en la plataforma de Apple, iTunes. Lady Gaga versiona en acústico uno de los mejores temas de la historia. “Bang Bang (My Baby Shot Me Down)“, de la ganadora del Grammy y del Oscar, artista de todos los tiempos por excelencia y una de las voces más reconocidas de la música pop internacional. Sí, Cheryl Cole. Vocalmente indiscutible y con ese punto de sobreactuación que tan bien sienta a la autora de “Bad Romance”, hacen que este “Cheek to Cheek” tenga uno de los finales más épicos jamas escuchado. Sobresaliente.

En definitiva, “Cheek to Cheek” es un disco en el que ambos artistas se mueven como pez en el agua, cuyos flaqueos son prácticamente inexistentes y que muestra una compenetración asombrosa entre la leyenda del jazz y la neoyorquina. Un álbum que asombrará a muchos, pero que disgustará a los más cerrados “Little Monsters”. Este mejilla a mejilla se ha convertido, sin lugar a dudas en el disco más maravilloso de la neoyorquina.

Nota: 8,5/10

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2 comentarios en “Crítica: Cheek to Cheek – Tony Bennett & Lady Gaga

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